Para el dolor neuropático secundario a lesiones de vías nerviosas se recomienda cortar el “cortocircuito” de señales anómalas a la médula espinal y de esta a centros superiores, como el tálamo y corteza cerebral. Realizando microlesiones de radiofrecuencia en el centro del dolor a nivel de la parte postero-lateral de la médula cervical y dorsal.